En la década del 90 estuve marcada por la Universidad. Todo un mundo nuevo se abría, el de la comunicación, pero no sólo ese, también se abría mi panorama y mi mente. Ya no iba al colegio, que quedaba cerca de casa, caminando. Ahora tenía que viajar al Centro de lunes a viernes. Parte de la rutina de esperar el tren en la estación de Beccar era comprar Página 12 para tener algo que leer durante el viaje. Los viernes el diario sacaba un suplemento, sobre la mujer con mirada de género, que se llama LAS 12. Traía material, datos, info que no aparecían en ningún lado y las notas estaban escritas con una calidad y un estilo poco frecuente.
Un viernes como cualquiera, al abrir LAS 12 conocí a la fotógrafa argentina Adriana Lestido. Y con ella conocí a sus mujeres presas.
Acerca de este trabajo Guillermo Saccomano dijo en el prólogo algo que me pareció que refleja perfectamente a la artista y a la obra, incluso al oficio de la fotografía:
"Si el oficio del narrador es contar desde la experiencia, acá está la
prueba. En Lestido hay una experiencia de vida, de sufrimiento y de
alegría. Pero aquello que la vuelve singular es otra experiencia, la
estética: su mirada cruda. Con austeridad y despojamiento, en vez de
retorizar su trabajo prescindió de la adjetivación. Al comprender cada
situación, Lestido se apartó de toda cosmética y se internó en la
atmósfera del sufrimiento callado. Sin anestesia, desde adentro. Lestido
estuvo ahí. Lestido se metió en un infierno. Y volvió con estas
narraciones."
Adriana siempre habló de la mujer, mejor dicho, dejó que las mujeres se expresen a través de su lente. Mujeres madres, madres adolescentes, mujeres amantes, mujeres luchadoras, mujeres sufrientes.
Para conocer algo más acerca de Adriana Lestido estos son algunos datos que aparecen en la BIO que está en su página dice:
"Nació en Buenos Aires en 1955. Vive en Buenos Aires y Mar de las Pampas, Argentina.
Adriana Lestido comenzó estudiando fotografía en 1979, en
la Escuela de Arte y Técnicas Audiovisuales de Avellaneda. Entre 1982 y
1995 trabajó como fotoperiodista para el diario La Voz, la Agencia
Diarios y Noticias (DyN) y el diario Página 12.
La fotografía es para ella una herramienta que le permite
comprender el misterio de las relaciones humanas. A partir de sus
fotografías blanco y negro, las emociones básicas son las que le dan
sentido a su trabajo, ya sea a través de las madres adolescentes, las mujeres presas, las relaciones de madres e hijas, o el amor desde paisajes abstractos y brumosos."
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Autoretrato |
Este año se realizó una retrospectiva de la obra de Adriana Lestido en el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. No pude ir. Hasta ahora nunca se dio la oportunidad de enfrentarme a la obra de Adriana Lestido en vivo y en directo. Anteriormente había realizado otra muestra en el Centro Cultural Recoleta. Acá lo que dijo la periodista Marta Dillon acerca de la misma:
"El desafío es vaciar la mente. Saquearla, al menos, de la
información que la obliga a andar las mismas huellas y así invitarla a
ver. Que la imagen devuelva la mirada, que rebusque dentro de quien se asoma. Así es como fotografía Adriana, como si al obturar
permitiera un tatuaje fugaz sobre la superficie de su alma: un
sentimiento. Develado, el sentimiento es luz y sombra, el juego que
anima la existencia.
No es fácil exponerse así, hay que atreverse. Andar en
carne viva, disponible. Dejar que la vida imprima su huella sin piedad
por el estado de conciencia. Así es como mira Adriana y así es posible
ver a través de sus fotos. Más allá de la anécdota, aunque las anécdotas
que alumbraron estas series hayan prestado su contraste dramático para
que la fotógrafa dibujara un camino de desamparos al que todos y todas
estamos expuestos.
Para vivir, hay que saber perder; y también entregarle a
los tiempos felices los honores de la risa. De esto se trata cada una de
las historias que cuenta Adriana. Escenas robadas al tiempo porque ese
tiempo es conocido y recuperado para quien ve. Una mujer presa frente a
lo que será su comida, sí, pero también la evocación del hambre sin más.
Una madre que se deja consolar por su hijita; la soledad frente a la
inmensidad de las propias decisiones. Cada quién verá: el espejo del
amor, de lo inconsolable, la maravilla de estar en el mundo o su
desgarro. Pero siempre habrá un juego de espejos si es posible animarse a
exponer el alma para que la emoción se imprima. Todo lo demás huelga.
Adriana Lestido indaga en la vida a través de la
fotografía y así abre una falla en el misterio cotidiano por la que es
posible espiar y reconocerse. Asomarse a esa grieta es un desafío
filoso. Puede que la hoja despelleje a quien ve, lo deje en carne viva.
Pero así se cerraría el círculo del arte. Así es como algo, después de
este recorrido, se habrá movido dentro."
Profunda,
cruda,
inmensa...
Esas miradas me atraviesan...